lunes, 26 de septiembre de 2011

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Sabía moverse
como sólo sabe hacer
la hierba con el viento.
Casi sin quererlo,
sin ningún esfuerzo,
sus pasos no tocaban
del todo el suelo.
Flotaba entre otros
que seguíamos atornillados
al mundo.
Al mirar, dibujaba
fotografías.
Siempre moviéndose,
como sin querer,
se fue como llegó
sin dejar que sus pasos se escucharan,
bailando con todos los ojos
que la miraban al pasar.

Fin de libro


En la última página de su libreta se dio cuenta de que siempre se había dejado lo más importante. Ella aún no tenía nombre. Él estaba camuflado en terceras personas. Había cubierto cada esquina con recuerdos y después los había tergiversado. En ningún momento contó la verdad de su historia. Se sentía de nuevo solo. Habría podido explicarse, habría podido ser diferente o hacerse más fuerte. Habría podido evitar destruírse. Se daba cuenta entonces, con una sonrisa en la boca que decía ''lo sabía'', pero en su libreta ya no queda sitio para escribir nada más.  

sábado, 24 de septiembre de 2011

Solo largo


Las calles de siempre. Siempre conocidas.
Sin ningún intento de revolución
en los árboles del parque.
Sin nada que ocultar
a ningunos ojos.
Desde tan cerca como puedo
me voy sin decir mucho.
Ninguna nube inoportuna.
Ni siquiera coches para acompañar.
La verdad es que no.
No quema por dentro.
Todas las miradas rojas
se esconden en el negro del final.
Sabía el café, con el sol en los ojos,
sólo a café.

miércoles, 7 de septiembre de 2011

Ya sé que las noches más frías
brillan más.
Que amanece más temprano.
Que las estrellas, a la tarde,
están todas más cerca.
¿Sabes que puedes ver,
desde aquí arriba,
donde se acaba el mundo
cada día?
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